TURISMO

Museo Etnológico “Amics de Nonasp

Creado por la asociación cultural “Amics de Nonasp”, que se ha dedicado a recuperar y restaurar parte del legado común compuesto por las costumbres y modos de vida de nuestros antepasados.

En la planta baja, la casa ofrece a las personas que la visitan una muestra de las herramientas de labranza que se usaban para los diferentes trabajos del campo. Colocados según el orden cronológico del año agrario, que empezaba con la siembra de los cereales con las primeras lluvias del otoño, se muestran los diferentes tipos de arados, desde el romano de madera hasta los más modernos de giratoria, y las herramientas de segar y de batir, de entre las cuales destaca el “diablo de pedrenyeres”.

En el antiguo pajar, se encuentra la cisterna con una muestra de cántaros y botijos. En el mismo aposento se puede contemplar todo aquello relacionado con la matanza del cerdo, pesas y medidas de capacidad, y diferentes luces de aceite y de carburo. A la pared del fondo, los toneles de vino quieren recrear la vieja bodega, donde los hombres pasaban comiendo y bebiendo las tardes de los días de fiesta. También se pueden ver las herramientas de transportar la uva y el vino. Antes de salir de este aposento, una pequeña muestra de azadas y todo aquello relacionado con la caza nos permito conocer las maneras de trabajar y las sencillas formas de vivir de nuestros antepasados.

Si vamos otro vez a la entrada, nos encontramos con los pesebres y los arreos de los animales de carga, entre otros herramientas de la labranza. Finalmente una muestra de hachas y herramientas de serrar madera cierran esta muestra que nos acerca a un tiempo pasado.

En la primera planta se recrean las dependencias y el mobiliario de una casa antigua de labriegos. Así que, tan pronto dejamos las escaleras, encontramos el comedor, donde se puede contemplar la caja de madera para la ropa, la “calaixera” y la foto de la familia colgada a la pared.

Junto al comedor, grita la atención la pica, las baldosas del fregador y la tina dónde se guardaba el agua de frotar. Delante, separado por el banco de madera, hay el fuego en tierra, lugar dónde pasaba buena parte de la vida familiar. Se puede ver toda clase de ollas, además del caldero de hacer la comida del cerdo y diferentes herramientas de cocina. Enganchada al fregador, está el sitio dónde nuestras abuelas, dos veces al mes, amasaban el pan que llevaban a cobre al horno y servía de alimento a la familia.

De aquí a un corredor dónde se ha aprovechado el vacío de una puerta por poner cántaros. Después pasamos a una habitación con una cama de hierro bien conservado y unos bonitos cubrecamas de diferentes estilos. La jarra y el baúl, en un lado del lavabo de madera con espejo, y la cuna al otro hacen que el visitante tenga ocasión de viajar a un pasado que, a pesar de todo, conserva todo el encanto.

Sin salir de esta planta y por un pasillo, se llega a los bajos de otro edificio, con la prensa y el trullo, donde los hombres, descalzos y agarrados a una cuerda, pisaban la uva que, tras la fermentar, se hacía vino. A la misma sala se pueden ver los toneles y los utensilios que usaban los maestros boteros para hacerlos.

En la segunda planta, acabada de inaugurar, encontramos una antigua barbería con el espejo y dos sillones que hacían más fácil el trabajo del barbero, además de las antiguas botellas de colonia y masaje y las navajas para una buena afeitada juntamente al sacapuntas de cortar los cabellos.

También la tienda de víveres, con las balanzas y objetos que ahora gritan la atención, como las latas con dibujos que anunciaban el contenido, expuestas en las estanterías tal y como estaban a las tiendas. tendremos ocasión de ver escobas, la caja redonda de sardinas y, algo más lejos, los sacos de legumbres que se venían a granel.

Y al final nos encontramos con dos aulas, una que representa la escuela republicana y la otra que nos acerca a la escuela franquista, ambas con los pupitres y la pizarra dónde se escribía la consigna de la semana o el evangelio correspondiente del domingo, por ser copiados por los alumnos que, equipados con la enciclopedia, acudían a clase.